Criticar y cuestionar es fácil: La irresponsabilidad ciudadana sabotea los trabajos de limpieza urbana
PEDRO JUAN CABALLERO: Si bien las quejas ciudadanas sobre la falta de recolección de basura han sido una constante histórica en la comunidad, la realidad actual muestra una contradicción alarmante. Mientras la administración del intendente Éver Ramón Salinas encabeza importantes frentes de trabajo enfocados en la limpieza y señalización de calles, un sector de la ciudadanía insiste en sabotear los esfuerzos comunales.
Día a día, terrenos baldíos de distintos puntos de la ciudad son convertidos en verdaderos vertederos clandestinos debido a la acción de personas inescrupulosas que prefieren la vía fácil antes que la legalidad y el cuidado ambiental.
La nueva cara de un viejo problema
Esta práctica nociva no es nueva; data de muchos años atrás. La única modificación con el tiempo ha sido la identidad de los protagonistas. Si antaño eran los tradicionales carreteros, hoy en día son conductores de motocarros quienes ofrecen un supuesto servicio de recolección a domicilio.
Estos operadores cobran una determinada suma de dinero a los vecinos bajo la promesa de retirar los residuos, pero en lugar de trasladarlos al vertedero municipal, optan por depositarlos en el primer terreno baldío disponible, diseminando mini vertederos por todo el éjido ubano.
Lo que realizan estas personas equivale a barrer el frente de la casa y esconder la basura debajo de la alfombra.
Otra práctica reprochable es la de arrojar los desechos a los raudales durante los días de lluvia, una costumbre tan inconsciente como detestable que traslada el problema al patio de los vecinos y a los espacios públicos circundantes.
Evidencia y descaro
Un claro ejemplo de esta problemática quedó al descubierto en la tarde de este lunes 3 de agosto, sobre la avenida Carlos Domínguez, pasando la Terminal de Ómnibus. En el lugar, un conductor de motocarro fue filmado justo en el momento en que arrojaba una gran cantidad de basura en un terreno baldío. Las imágenes revelan que el sitio ya operaba como un vertedero ilegal consolidado, repleto de montículos de desechos acumulados.
Lo más grave de la situación es la reacción de estos infractores al ser recriminados. Lejos de reconocer su falta, reaccionan con enojo, victimizándose y justificando su accionar bajo el argumento de que "se les impide trabajar". Incluso recurren a frases de tinte populista como "o perseguí mboriahupe" (persiguen a los pobres).
Ante esto, las autoridades y referentes sociales recuerdan que arrojar basura en la vía pública constituye una infracción grave y no un trabajo honesto. Para mantener la ciudad limpia no se necesita riqueza monetaria, sino civismo, decencia y respeto por el entorno que es de todos; porque como reza el refrán popular: no hace falta ser rico para no ser puerco.
Radio América 94.9 FM










