¡Feliz Día del Padre! El homenaje de La Nueva América 94.9 FM
El héroe de la armadura invisible
La sociedad les delega, a veces sin razón, la dura tarea de imponer el orden y el rigor, asumiendo un papel de ruda rectitud y autoridad, el de mandar en casa y ocultar su fragilidad.
Nadie se detiene un segundo a pensar lo difícil que es por dentro tener que ocultar el corazón tierno tras el gesto severo, para ganarse el respeto y ser el bastión primero.
En la infancia, el padre es un ídolo sin igual, un gigante perfecto, un héroe universal, al que todo niño sueña un día parecerse, la luz y la fuerza en donde guarecerse.
Pero llega la pubertad, la juventud y el crecer, y esa figura idílica pasa a ser el deber, el límite que se respeta, el temor que se siente, hasta que la madurez nos abre los ojos y la mente.
Es al llegar a la edad adulta cuando podemos ver al hombre maravilloso que siempre supo ser, el que sacrificó su propio llanto y calor para darnos estructura, guía, norte y amor.
Y hoy, cuando el tiempo pasa y la ausencia se hace notar, daríamos la vida entera por un minuto recuperar, para contemplar su rostro, romper la distancia, y abrazarlo con la misma fuerza de la infancia.
Mirarlo a los ojos, con el alma madura y en paz, y estrecharlo contra el pecho una vez más, para decirle al oído, con el corazón en libertad:
¡Gracias por tanto, papá, y mil felicidades en tu día!











