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Los dilemas que el Mundial despierta en «Teherángeles», la «capital» de Irán en EE.UU.

"Son días de muchos sentimientos encontrados". El lunes al mediodía Paris Hobbs, iraní-estadounidense, esperaba al Uber que la llevaría al estadio SoFi de Los Ángeles, donde en unas horas la selección de su país de origen debutaría en el Mundial contra Nueva Zelanda.
Los dilemas que el Mundial despierta en «Teherángeles», la «capital» de Irán en EE.UU.

"Queremos ver a nuestro equipo y verlo ganar, pero al mismo tiempo despreciamos la República Islámica de Irán, el gobierno y su represión", le explicaba a BBC Mundo la bloguera especializada en gastronomía persa.

Su atuendo reafirmaba su mensaje. Lucía sobre los hombros y a modo de cinta para el pelo la bandera previa a la revolución islámica de 1979, tricolor como la actual (verde, blanca y roja) pero con un león y un sol en el centro en lugar del símbolo que representa la palabra 'Alá'.

Convertida en estandarte de la disidencia, está hoy estrictamente prohibida en Irán y la FIFA ha vetado su uso en los estadios y demás instalaciones de la Copa del Mundo por no ser la oficial y por su componente político.

También conocida como "Pequeña Persia", esta zona del oeste de Los Ángeles que incluye parte de la afluente Beverly Hills concentra desde hace décadas un buen número de restaurantes y comercios iraníes y es punto de encuentro de visitantes y de la amplia diáspora que reside en la ciudad.

 De los 750.000 iraníes e iraníes-estadounidenses en el país, más de la mitad vive en California, de acuerdo con las estimaciones del censo de 2024.

Y para esta comunidad conformada por emigrados en distintas oleadas, mayoritariamente tras la revolución islámica y la guerra con Irak (1980-1988) pero también más recientemente, el Mundial se ha vuelto un tema de sensibilidad extrema en el contexto de una guerra que EE.UU. e Israel iniciaron el 28 de febrero.

BBC Mundo visitó el área el día después del anuncio de un acuerdo preliminar de alto el fuego entre EE.UU. e Irán, una suerte de memorando de entendimiento cuyo texto completo aún no se ha publicado y que deja los temas más espinosos para futuras negociaciones.

Divisivo y controversial

"La diáspora la forma gente con puntos de vista distintos", le dijo a BBC Mundo Parsa Tafreshi, quien voló de Nueva York a Los Ángeles para ver el partido.

"Hay quienes piensan que apoyar al equipo es malo porque consideran que representa al gobierno. Otros pueden oponerse al régimen, pero aun así están del lado del equipo. Y hay quienes lo animan sin que les importe nada más", se explayó.

 Él es parte de la hinchada y venía, al igual que sus familiares, preparado para festejar, vestidos con camisetas en las que se lee "Irán", collares, gorras y pintura tricolor en las mejillas.

"Crecí en este país y el primer partido que vi fue Estados Unidos contra Irán en 1998", contó. "Fue duro ver enfrentarse a esos dos equipos que en cierta manera forman parte de mí, pero siempre quise volver a verlos jugar", agregó, pensando en un escenario para el que hacen falta muchas combinaciones y reconociendo a su vez que la cuestión es controvertida.

"Todo esto genera mucha división, pero, a fin de cuentas, la gente quiere estar del lado correcto. Y para mí el lado correcto es el de aquellos que estén con el pueblo iraní", explicó.

"Además creo que, en última instancia, cuando los jugadores se dirijan en un ataque hacia la portería, todos en el estadio los animarán", dijo como si estuviera formulando un deseo, antes de subirse al taxi que los llevaría al SoFi y que acababa de parar frente al restaurante Flames.

Paris Hobbs dice tener "muchos sentimientos encontrados" por el Mundial.

"Son días de muchos sentimientos encontrados".

El lunes al mediodía Paris Hobbs, iraní-estadounidense, esperaba al Uber que la llevaría al estadio SoFi de Los Ángeles, donde en unas horas la selección de su país de origen debutaría en el Mundial contra Nueva Zelanda.

"Queremos ver a nuestro equipo y verlo ganar, pero al mismo tiempo despreciamos la República Islámica de Irán, el gobierno y su represión", le explicaba a BBC Mundo la bloguera especializada en gastronomía persa.

Su atuendo reafirmaba su mensaje. Lucía sobre los hombros y a modo de cinta para el pelo la bandera previa a la revolución islámica de 1979, tricolor como la actual (verde, blanca y roja) pero con un león y un sol en el centro en lugar del símbolo que representa la palabra 'Alá'.

Convertida en estandarte de la disidencia, está hoy estrictamente prohibida en Irán y la FIFA ha vetado su uso en los estadios y demás instalaciones de la Copa del Mundo por no ser la oficial y por su componente político.

Aunque eso no frenó a algunos aficionados de mostrarla en las gradas del SoFi.

 
El punto central de "Teherángeles" es la Plaza Persa, en realidad una placa colocada en un cruce de calles.© AFP vía Getty Images

También conocida como "Pequeña Persia", esta zona del oeste de Los Ángeles que incluye parte de la afluente Beverly Hills concentra desde hace décadas un buen número de restaurantes y comercios iraníes y es punto de encuentro de visitantes y de la amplia diáspora que reside en la ciudad.

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