No se quemó la casa de Julio Álvarez; se quemó parte de la historia de Pedro Juan Caballero
Por Estela Valdés (16/05/2026): No se trata solamente de ser solidarios. Se trata de valorar la vida y el legado de Julio César Álvarez.
Todos estamos consternados por lo ocurrido. Todos expresamos nuestro pesar en las redes sociales y le hacemos llegar palabras de aliento. Pero creo sinceramente que eso no es suficiente.
Cada persona que conoce y valora su aporte a la cultura de nuestra ciudad, cada joven que encontró inspiración en su arte, en su enseñanza o en su ejemplo, debería aportar un ladrillo por cada “lo siento”, para ayudar a reconstruir su casa.
Porque no solo se incendiaron paredes y objetos. También se perdió una parte invaluable de nuestra memoria cultural.
Las obras materiales quizás no puedan recuperarse, pero sí podemos devolverle al artista el espacio donde siga creando, soñando y dejando huellas para las próximas generaciones.
Julio César Álvarez no le pertenece solamente a su familia o a sus amigos.
Pertenece también a la historia cultural de Pedro Juan Caballero.
Y esa es una deuda que la ciudad no debería ignorar.










