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Pa'i Benito González: Pedrojuanino Auténtico

Por: Julio César Jara Cabral (Poeta y escritor): Hablar del padre Benito González (Orlando González) es evocar la esencia misma de nuestra tierra. Hijo de don Poroto González y doña Virginia —miembros de una antigua y respetada estirpe de Pedro Juan Caballero—, el pa'i Benito es un auténtico exponente de nuestra identidad. Tras cursar sus primeros estudios en su ciudad natal, abrazó la vocación religiosa e ingresó al seminario, donde se ordenó como sacerdote redentorista, convirtiéndose así en uno de los primeros sacerdotes nacidos en este bendito suelo.
Pa'i Benito González: Pedrojuanino Auténtico

Un legado de fe y sanación

Durante muchísimos años, su labor pastoral estuvo ligada a la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, rindiendo un profundo y ferviente amor a la Virgen, patrona de todos los pedrojuaninos. Con el tiempo, abrazó con fuerza la causa del movimiento de la Renovación Carismática Católica, transformando los lunes en un faro de esperanza gracias a sus célebres "Misas de Sanación". Con convicción inquebrantable, el Pa'i Benito siempre nos recordaba una gran verdad: «Toda misa es, en esencia, de sanidad espiritual».

Quienes lo conocen de cerca saben que bajo esa estampa de hombre bonachón se escondía también un carácter firme, autoritario y severo a su manera, moldeado por la disciplina de su fe y el amor a su comunidad.

Volver a las raíces

Desde hace un tiempo, el padre Benito viene enfrentando delicados problemas de salud. En este tramo de su vida, no está solo: se encuentra rodeado del cariño incondicional de sus familiares, el cuidado esmerado de sus hermanas y el constante apoyo de la comunidad del Santísimo Redentor.

Recordar al pa'i Benito es, inevitablemente, regresar a nuestras raíces más profundas. Es casi imposible no recrearlo en la memoria en aquellas entrañables tardes de merienda en la casa de Dorita, Josefa y Nora. Vienen a la mente los rostros de doña Virginia, doña Delmira, don Ricardo y toda la parentela reunida en la "casa grande" durante las ocasiones especiales: hermanos, primos, sobrinos y, por supuesto, aquellos amigos entrañables de las antiguas familias de la ciudad.

Porque, a fin de cuentas, ¡recordar es vivir!. Y honrar la vida del pa'i Benito es honrar la historia viva de Pedro Juan Caballero.