LOCALES

70 Años de la inmigración japonesa en Amambay: Entre el brillo de un pueblo ejemplar y la sombra de la vergüenza autoritaria

Por: Julio César Jara Cabral (Poeta, Escritor y Embajador del Arte Resolución J.D.A. 200/16): El pasado acto de conmemoración por los 70 años de la inmigración japonesa en el Amambay estaba destinado a ser —y lo fue, gracias a sus organizadores— una celebración brillante. Una cita con la historia, el sacrificio y la hermandad entre naciones. Sin embargo, el brillo de la colectividad nipona contrastó dolorosamente con la oscuridad ética de nuestra clase política. Como ciudadano pedrojuanino, y como cultor de las artes y de las letras, no puedo callar; porque el que calla, otorga.
70 Años de la inmigración japonesa en Amambay: Entre el brillo de un pueblo ejemplar y la sombra de la vergüenza autoritaria

La silla vacía: Una radiografía de la indiferencia

La ausencia de nuestras autoridades locales y departamentales —Gobernador, Intendente, diputados, concejales departamentales y municipales— no fue solo un descuido; fue un acto de mala educación y una falta absoluta de respeto. Gramaticalmente, la falta de respeto es la ausencia de consideración, cortesía y aprecio que anula la dignidad del otro. En este caso, se manifestó a través del desprecio sutil pero violento del "ninguneo".

Frente al Excelentísimo  Embajador del Japón, a las altas autoridades de la JICA e invitados especiales llegados de diversas latitudes del país, las sillas destinadas a nuestros representantes políticos permanecieron vacías. ¡Vergüenza ajena! Lamentable.

La única y honrosa excepción: El Jefe de Policía de Amambay y su comitiva, quienes se presentaron como las únicas autoridades constituidas en cumplir con su deber protocolar.

El evento comenzó a las 8:10 con la rigidez y la ética protocolar japonesa. Al llamar públicamente por nombre y apellido a nuestras autoridades, el eco de la palabra "AUSENTE" retumbó en el recinto. Al principio, algunos justificaron tímidamente: "Seguro llegarán en horario paraguayo". Pero no llegaron. Solo un concejal apareció rezagado, desorientado e ignorando el vacío que sus pares habían dejado.

Hipocresía política y falsos halagos

¿Dónde estaban las autoridades que conducen los destinos de nuestra ciudad y departamento? La actitud realza la altitud de las personas; los hechos y las acciones hablan por sí solos. Estamos ante una clase política de "gente vacía", almas empobrecidas que solo parecen saciarse con lo material y el dinero, incapaces de valorar la cultura y los acontecimientos positivos que verdaderamente transforman a una sociedad.

El momento más doloroso y triste de la jornada ocurrió cuando el Embajador rindió culto a los antepasados y presentó sus condolencias a las familias. Al momento de llamar a las autoridades locales para depositar el ramo de flores, el vacío volvió a hacerse presente.

Un anciano de la colectividad, con justa causa y vehemencia, resumió el sentir generalizado:

"Estarán haciendo campaña política... Pero cuando van a pedir donaciones y proyectos a la Embajada o a la Cooperación Japonesa, jamás se les dice que no. Ahí sí salen en las fotos, con falsos halagos e hipocresía".

Las disculpas telefónicas posteriores —excusando gripes infantiles u otros detalles— resultan inadmisibles. Las invitaciones se entregaron con antelación. Si por razones de fuerza mayor no podían asistir, ¿les costaba tanto designar a un representante oficial? No lo hicieron porque no les importó. Mientras tanto, el propio presidente de la República, Santiago Peña, enviaba su saludo oficial a través de la pantalla, evidenciando aún más el desplante de los políticos locales.

Un legado de respeto vs. una deuda de honor

Son 70 años de una colectividad que llegó a nuestra tierra con respeto, dedicación y honestidad, resurgiendo con dignidad tras la gran hecatombe de Hiroshima. Una comisión organizadora trabajó durante meses, entregando lo mejor de sí, para recibir este desaire.

A mi querido pueblo de Pedro Juan Caballero y Amambay: estas son las autoridades que hoy tenemos. Ojo cuando deposites tu voto en el futuro; recuerda que, mañana, tu silla y tus necesidades también quedarán vacías para ellos.

Mis disculpas a la colectividad Japonesa

Vayan estas líneas como un bálsamo de desagravio. Mi más profundo respeto a la colectividad japonesa del Amambay y a los invitados especiales. Como poeta que ama y cultúa nuestras tradiciones y las de otras naciones, les pido mil disculpas por la vergüenza ajena que nos han hecho pasar.

Espero que nuestras autoridades locales tengan un destello de dignidad, hagan un mea culpa y presenten sus disculpas públicamente y por escrito, como verdaderamente corresponde. Al pueblo japonés: gratitud, respeto y honor por estos 70 años.