País

Carta abierta a Santiago Peña

Te pasaste, sinvergüenza. Existen muchas maneras de ser delincuente, de robar y de elegir a las víctimas, pero lo que hiciste vos, Santiago Peña, no tiene perdón. Te aprovechaste de la inocencia de la gente humilde, de esa que vive el día al día y no se puede dar el lujo de perder un solo guaraní, como sí lo harían quienes cuentan con el capital suficiente para no preocuparse por el puchero de mañana.
Carta abierta a Santiago Peña

Con el cuento de que "2 de cada 3 paraguayos usan Ueno", lograste que hasta el más humilde de los pobladores depositara el poco dinero que tenía —un dinero que no era sobrante, sino un sacrificio—, dejándolo hoy en la absoluta incertidumbre y con la incógnita de si algún día lo va a recuperar o no.

Santiago Peña, como bien decía el folklorista argentino Atahualpa Yupanqui, "la arena es un puñadito, pero hay montañas de arena". Así también, este desfalco desmedido fue la suma de pequeños montos que, juntos, alcanzaron miles de millones, convirtiéndote en un delincuente de talla mayor, muy por encima de esos principiantes que perpetran robos millonarios a bancos, transportadoras de caudales o grandes tiendas.

Para perpetrar este gran robo no hizo falta el uso de la fuerza, ni de hombres armados y encapuchados. Cada víctima fue mansamente, como oveja al matadero, a depositar el fruto de su esfuerzo, del cual vos y tus secuaces —con Miguel Vázquez a la cabeza— se adueñaron de la manera más ruin.

Espero que se cumpla tu juramento del 15 de agosto de 2023, y que por vhaber faltado a  el, Dios, la Patria y el pueblo paraguayo te lo demanden.

Alejo A. Mendieta (Redactar Radio América 94.9 FM)