El día que el mundo aprendió lo que significa la "Garra Guaraní"
Aquel día, la cita de octavos de final en Lens parecía tener un guion escrito de antemano. Francia era la gran favorita, jugaba en casa y tenía un plantel de galácticos: Zidane, Thuram, Blanc, Henry, Trezeguet y Deschamps (hoy DT). Pero no contaban con la resistencia paraguaya.
Fieles a nuestra esencia, Paraguay plantó un equipo ordenado, solidario y con una muralla defensiva inquebrantable. Veníamos de dejar con el grito contenido a Bulgaria y a la España de Javier Clemente con sendos empates a cero, y de clasificar tumbando 3-1 a la poderosa Nigeria. Francia sufrió cada minuto. El partido fue una batalla épica que se estiró hasta el tiempo suplementario.
Fue ahí donde apareció la crueldad del destino futbolístico de la época: el "Gol de Oro". Un gol de Laurent Blanc que dejó a la Albirroja sin capacidad de reacción. Para entenderlo en términos bien nuestros, ese "gol de oro" no era otra cosa que el clásico “omoinguéva o gana” (el que mete, gana) de los partidos so’o en las canchitas de barrio. Un golpe duro, pero que nos hizo salir con la frente en alto y el respeto de todo el planeta.
Un aroma especial en el Estadio Filadelfia
Este sábado 4 de julio, cuando Francia y Paraguay vuelvan a pisar el césped, el ambiente estará cargado de un aroma especial. Hay memoria, hay historia y, por qué no decirlo, hay cuentas pendientes.
Aquellos niños que no lo vivieron deben saber que la camiseta albirroja se defiende con el cuchillo entre los dientes, tal como lo hicieron los héroes del 98.
En esta ocasión, las reglas cambiaron: ya no existirá el temido "gol de oro". Sin embargo, cada gol valdrá oro puro. Es el momento de que los jóvenes de hoy escriban su propia historia, inspirados en la leyenda de ayer.
¡Que esta vez los goles de oro sean los de Paraguay!
Radio América 94.9 FM











