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ESCÁNDALO EN EL SENADO: Salyn Buzarquis y Celeste Amarilla protagonizan fuerte cruce a los gritos e insultos

Una sesión ordinaria de la Cámara de Senadores que parecía transcurrir con normalidad terminó este miércoles en un verdadero escándalo institucional. Los legisladores liberales Enrique Salyn Buzarquis y Celeste Amarilla protagonizaron un violento altercado verbal que incluyó graves acusaciones de corrupción, insultos personales y obligó a interrumpir abruptamente el desarrollo parlamentario.
ESCÁNDALO EN EL SENADO: Salyn Buzarquis y Celeste Amarilla protagonizan fuerte cruce a los gritos e insultos

El enfrentamiento estalló en el espacio de pedidos y formulaciones, luego de que Buzarquis hiciera uso de la palabra. Ni bien concluyó su intervención ante el pleno, el senador bajó de su estrado y se dirigió directamente hasta la curul de su colega de bancada, donde comenzó a gritarle e increparla de manera airada frente a la mirada atónita de los demás congresistas.

"¡Te hacés la opositora! Todos sabemos el negocio de cada uno. No me vas a hacer callar nunca", vociferó un exaltado Buzarquis, mientras Amarilla intentaba mantener la compostura e ignoraba en algunos momentos los ataques, optando por no dirigirle la mirada. Las acusaciones escalaron rápidamente a calificativos directos como "coimera", "ladrona" y "cómplice", asegurando que la legisladora hace "negocios" con sectores de poder.

Lejos de aplacarse, la tensión subió de tono cuando el senador liberal lanzó agravios vinculados al plano estrictamente personal, cuestionando de forma despectiva las prendas y accesorios de vestir de su colega. "A mí no me vas a mentir. Yo nunca le engañé un coquito al Estado paraguayo. No tengo nada porque no soy ladrón, porque no vivo del Estado, porque no coimeo. ¡Ladrona!", continuó profiriendo a voz en cuello.

Ante el asedio verbal incesante, Celeste Amarilla apeló a la Mesa Directiva del Senado —que en ese momento se encontraba bajo la presidencia del senador Ramón Retamozo— para exigir la intervención de las autoridades del cuerpo legislativo y frenar la agresión.

Dado que los ánimos no se calmaron y el cruce verbal se tornó insostenible, la presidencia de la Cámara Alta resolvió levantar temporalmente la sesión y dictar un cuarto intermedio de 20 minutos para calmar las aguas tras el bochornoso episodio entre correligionarios.

Fuente: Última Hora