Orígenes de Pedro Juan Caballero, capital del Amambay (1ª parte)
El Paraje Punta Porã e Ybyaguazú
Hasta el 1 de diciembre de 1899, la actual ciudad de Pedro Juan Caballero era conocida como “Paraje Punta Porã”. Ubicada en el extremo nordeste de la subregión Norte del país, en la frontera con la República Federativa del Brasil, sus antecedentes se remontan al siglo XIX.
Su denominación toponímica en guaraní deriva del asentamiento inicial sobre un montículo prolongado o loma poblada por unos 80 a 90 gigantescos árboles de ybyraromi (peroba). En este punto, el más elevado de la Cordillera del Amambay, funcionó hasta finales de la década de 1990 el aeropuerto de la ciudad, predio que hoy ocupan el Palacio de Justicia y el Palacete Municipal.
Por su parte, en el mapa y diario del cronista Aguirre, la zona aparece descrita como “Ybyaguazú” (tierra alta), ubicada “a nueve leguas entre las cabeceras de los ríos Ypané y Aquidabán, beneficio de García”. Aguirre señalaba además que en dicha comarca los yerbales eran explotados por García, quien abrió un camino a través de la quebrada del Aquidabán y el Ypané.
Las rutas de la yerba mate y la delimitación fronteriza
Las primeras rutas comerciales de la región fueron trazadas por el coronel Francisco Resquín, comandante de la Villa Real de la Concepción. Dichos caminos partían desde Concepción, Tavegó y San Carlos en dirección a Chirigüelo. En aquel periodo, Bella Vista constituía la puerta de entrada al legendario Jeréz Ñu, sirviendo no solo como fortín defensivo contra las incursiones de los Bandeirantes, sino también como punto clave para el tráfico comercial fronterizo entre el Paraguay y el Imperio del Brasil.
Posteriormente, en 1872 —dos años después de finalizada la Guerra de la Triple Alianza—, la Comisión Demarcadora de Límites entre Paraguay y Brasil instaló su campamento de trabajo en la zona: la delegación brasileña en las cercanías de la laguna y la paraguaya hacia Chirigüelo. Como resultado de estas labores, en 1874 se fijaron los hitos fronterizos definitivos, convirtiéndose Punta Porã en zona de frontera tras la pérdida de territorio paraguayo.
Crecimiento económico y comercio fronterizo
La expansión poblacional y el desarrollo económico de este punto geográfico no respondieron únicamente a su condición de paraje obligado de descanso para el tráfico yerbatero, sino también a la aplicación desigual del tratado de libre comercio suscrito con el Brasil años atrás. Dicho acuerdo permitía el ingreso de productos brasileños al Paraguay, pero no de forma recíproca.
Ante esta situación, comerciantes provenientes de Concepción se asentaron en el Paraje Punta Porã, consolidando un importante núcleo comercial. Desde allí se introducían al mercado brasileño productos importados de Europa que llegaban por vía fluvial hasta el puerto de Concepción.
Fuente / Material de consulta: Semblanza de la Antigua Punta Porã – Romildo Moreira Villanueva.
















