Deportes

Ser millonario no significa ser grande: El debate sobre la verdadera grandeza en el fútbol paraguayo

COMENTARIO: El destacado andar del Sportivo 2 de Mayo en el Torneo Clausura de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) ha encendido un intenso debate en el periodismo deportivo nacional. Ante el rendimiento sobresaliente del "Gallo Norteño", parte de la crítica capitalina ha cuestionado la sostenibilidad del equipo en la cima, argumentando que los denominados "clubes grandes" poseen planteles frondosos capaces de sobrellevar bajas por lesión o suspensión sin perder nivel, una ventaja que, según esta perspectiva, se le niega a los planteles más modestos.
Ser millonario no significa ser grande: El debate sobre la verdadera grandeza en el fútbol paraguayo

Sin embargo, esta postura reabre una discusión histórica y de fondo sobre qué define realmente la grandeza en el balompié paraguayo: ¿la chequera o la masa societaria?

Al analizar el concepto de grandeza, es imperativo separar el poderío económico de la tradición popular. Libertad, pese a ser una institución tradicional y el club más multimillonario del país desde comienzos de siglo, carece de la base masiva de aficionados necesaria para llenar estadios regularmente, un factor que lo ubica más en la categoría de institución modelo y protagonista constante que en el selecto grupo de los verdaderos colosos populares.

Por el contrario, el mérito de la grandeza recae indiscutiblemente en aquellos clubes capaces de movilizar pasiones multitudinarias. Cerro Porteño y Olimpia concentran la simpatía de más del 80% de la población nacional, seguidos por Guaraní y Nacional con arraigo histórico en todo el país. A este grupo de peso se suman instituciones como el propio Sportivo 2 de Mayo y el Sportivo Luqueño, cuyos seguidores superan holgadamente los 150.000 hinchas y demuestran semana a semana una capacidad de convocatoria capaz de repletar estadios jugando de local.

La irrupción del Sportivo 2 de Mayo en los primeros puestos del Clausura demuestra que las chequeras abultadas y el músculo financiero garantizan protagonismo y competitividad, pero la verdadera grandeza se construye desde las gradas, con el fervor incondicional de una hinchada que trasciende cualquier balance bancario.

Redacción Radio América 94.9 FM