El resurgir de la tricolor: Los chicos del Amambay buscarán la gloria en Caaguazú 2026
Este primer gran logro hizo que Pedro Juan Caballero fuera considerada como la "Cuna del Salonismo Paraguayo”, asignación que honró con creces, siendo admirada, respetable y temida en todos los campeonatos nacionales en los que participaba. Era el adversario a vencer a como de lugar; dejar fuera de una final a Amambay era una conquista casi a la par del título de campeón para cualquier organizador.
Aunque tuvieron que pasar 22 años para que Amambay conquistara el segundo título, conformándose antes con al menos seis subcampeonatos, en 1987 rompió la mala racha. A partir de esa conquista le siguieron 8 títulos más, sumando 11 en total, si consideramos el título de Campeón del Torneo Extra en el año 1970, cinco años después de la gran hazaña inicial.
La mayoría de estos once títulos —al menos ocho— fueron conquistados jugando con jugadores de la casa, lo que incluye a los buenos salonistas de Capitán Bado y Bella Vista, quienes alguna vez defendieron, como los amambayenses que son, los colores de la gloriosa casaca tricolor del Amambay.
Por alguna razón desconocida, el entusiasmo por los torneos oficiales a nivel local, que antaño eran más competitivos que los propios campeonatos nacionales y se jugaban a estadio lleno, se fue disolviendo. Hoy en día, mal se puede culminar un torneo por falta de equipos o porque muchas veces estos ni siquiera se presentan.
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Ayer viernes 11 de septiembre, una selección de “caras sucias”, chicos de hasta 13 años de edad y muy habilidosos con el balón, fieles descendientes de la dinastía amambayense integrada por aquellos grandes que deslumbraron con su estilo admirable de juego en 1965, 1970, 1987, 1990, 1994, 1995, 1997, 2000, 2003, 2007 y 2020 —además de 16 subcampeonatos—, conquistaron de forma invicta el derecho a participar en las finales del Campeonato Nacional C-13 – Caaguazú 2026, a disputarse del 21 al 26 de septiembre en la Capital de la Madera.
Como actualmente la FFSA se encuentra acéfala, huérfana de dirigentes, los gastos que demanda esta participación (traslado, hospedaje, alimentación, indumentarias tanto para práctica como para partidos oficiales, balones, medicamentos y otra logística) son solventados enteramente por los padres de estos chicos.
No tienen más de 13 años y están más que ansiosos por ir a defender la gloriosa tricolor del Amambay. Aunque en 1965 no eran esos los colores de la camiseta, los jóvenes de aquel entonces estaban igualmente entusiasmados por ir a representar a su ciudad, sin pensar siquiera que al conquistar el título de campeón estarían dando origen a la más laureada de las federaciones de Fútbol de Salón del Paraguay.
Estos chicos, dirigidos técnicamente por Aníbal Sanabria, con la asistencia técnica de Juan Carlos Ortega y César Ávalos como kinesiólogo, si bien ya no van a emular exactamente lo que hicieron sus antecesores, podrán devolverle a la Federación de Fútbol de Salón del Amambay el prestigio y el respeto que siempre impuso ante las demás federaciones. Para eso, sería fundamental que la afición deportiva, especialmente los dirigentes, dejen de lado sus malestares personales, se pongan las pilas y ayuden a esta selección formativa que lleva sobre sus hombros la esperanza de lograr el resurgir de la más laureada de nuestras federaciones.
Alejo A. Mendieta CH.











